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La autocensura es la decisión de un medio de suprimir informaciones de conveniencia pública por presiones o intereses de otra índole. ¿Qué opinas sobre este tema?
Comienzan el debate tres destacados periodistas independientes latinoamericanos. 
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Gerardo Reyes (El Nuevo Herald, EE.UU) 
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Daniel Santoro (Clarín, Argentina) 
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Danilo Arbilla (Semanario Búsqueda, Uruguay) 
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Foros Activos: |
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antrax-herif desolador (Perú) |
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Eduardo Márquez González Colombia |
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6 de setiembre - 11:09 |

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Eduardo Márquez González escribió :
En el caso de un país en guerra como Colombia, lamentablemente, no es suficiente la narración escueta de los hechos para evitar la autocensura. Los grupos armados, legales o ilegales, buscan que el periodista se convierta el portavoz de su particular verdad, amañada a sus particulares intereses politico-militares. Vale la pena recordar que todo guerrero que informa, está ejecutando una acción de guerra sicológica. Entonces guerrilleros, paramilitares y militares hacen sus listas de periodistas "amigos" y obstaculizan en trabajo de quienes consideran enemigos. Si esto no es suficiente, apelan a la amenaza o al asesinato. En estas condiciones, la autocensura se convierte en un recurso para garantizar la vida, aunque, evidentemente, una labor equilibrada en la consulta de fuentes -las víctimas de la violencia como prioridad- puede ayudar a evitar el silencio de la prensa. De todas formas, en la actual coyuntura, con un gobierno centrado en la "solución" militar del conflicto con la llamada Seguridad Democrática -como si no existieran razones sociales, económicas y políticas-, se está cerrando el espacio a un ejercicio independiente del periodismo.
<b>hola</b><>;"java

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| DE: |
Valentín Ramírez Ferrer (República Dominicana) |
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| PARA: |
TODOS Colombia |
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27 de febrero - 12:58 |

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Vivo en un país democrático en el que un día hubo dictadura, trabajo en medios de comunicación de los servicios públicos estatales y regionales, algunos compañeros se hallan mediatizados por el político, yo gracias a Dios, a costa de no haber ascendido en los mismos sigo manteniendo mi "integridad" y "ética", no paso "por vender o hacerle la pelota a nadie", pienso que al estar inmerso en esta profesión debo mantener mi "ética" por encima de que pase más o menos hambre.
El periodismo es "arbitrariedad". Valentín Ramìrez Ferrer / ploft@latinmail.com 
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| DE: |
Rafael Archondo Quiroga (Bolivia) |
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| PARA: |
TODOS Colombia |
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9 de diciembre - 10:08 |

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La autocensura es además la cara inversa de nuestra entrañable cláusula de conciencia. La primera es una herramienta para no tener que invocar la segunda. En uso de ella, el periodista finge pensar como el dueño del medio. Si no se autocensurara, entonces tendría que confesar su disidencia, es decir, reconocer la falta de consenso en la evaluación de las realidades, y, ante ello, la perentoriedad de una separación civilizada con compensaciones monetarias. Sin embargo, el periodismo ha forjado un prodigioso recurso para manejar esos desacuerdos sin caer ni en la autocensura, en la censura o la invocación de la cláusula de conciencia. Me refiero a la tan debatida "objetividad periodística". Gracias a ella, reportero y propietario acuerdan un límite conciliador: "dejemos que los hechos hablen por sí mismos, nada de opiniones". Quienes acceden a ese pacto, no necesitan amordazarse ni complacer hipócritamente, les bastará con producir una versión equidistante y respetuosa de todos los actores en litigio.
Pero claro, hay empresarios a los que ni los datos crudos les parecen publicables y habemos periodistas a los que las puras descripciones nos parecen estériles sobre todo cuando, por ejemplo, experimentamos a un Presidente, como el anterior de Bolivia, que decide imponer su autoridad a fuerza de balazos y cadáveres. (perdón, cupo en tres entregas, esta es la 3)

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| DE: |
Rafael Archondo Quiroga (Bolivia) |
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| PARA: |
TODOS Colombia |
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9 de diciembre - 10:06 |

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En periodismo, la autocensura es una acción preventiva contra un desenlace más amargo aún: la censura pura y dura. El reportero, editorialista o jefe de redacción se autocensura, porque anticipa que si no lo hace él, se lo harán pronto desde más arriba. En ese contexto, el autocensurado es un actor anticipado, un amante del decoro, de las cordialidades y las cortesías para consigo mismo y con los dueños del poder. Y es que entre propietarios y gestores de noticieros florece con el tiempo un amorío telepático de consolidado prestigio. El que ejecuta las decisiones suele adquirir dotes adivinatorias con relación al que las toma. Con la práctica, los jefes de redacción ya saben al dedillo cómo reaccionaría su jefe ante tal o cual suceso. Así, en una suerte de anticipación estratégica, el responsable de titulares y resúmenes se especializa en hacer coincidir lo ocurrido con las percepciones imaginadas de su inmediato superior. Y pasa. De pronto el autocensurado copia los esquemas mentales del censurador potencial y le ahorra la molestia de amonestarlo por no pensar "correctamente". ¿Una cárcel mental, igualita a la dialéctica hegeliana del amo y del esclavo?, ¿complacencia laboral en busca de la armonía burocrática?, ¿síndrome de Estocolmo?... quizás esto o aquello o, en fin, todo lo ya señalado, aunque dicho en una sola palabra: autocensura.
La autocensura es además la cara inversa de nuestra entrañable cláusula de conciencia. La primera es una herramienta para no tener que invocar la segunda. En uso de ella, el periodista finge pensar como el dueño del medio. Si no se autocensurara, entonces tendría que confesar su disidencia, es decir, reconocer la falta de consenso en la evaluación de las realidades, y, ante ello, la perentoriedad de una separación civilizada con compensaciones monetarias. Sin embargo, el periodismo ha forjado un prodigioso recurso para manejar esos desacuerdos sin caer ni en la autocensura, en la censura o la invocación de la cláusula de conciencia. Me refiero a la tan debatida "objetivi 
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| DE: |
Valentín Ramírez Ferrer (República Dominicana) |
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| PARA: |
Rafael Archondo Quiroga Bolivia |
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27 de febrero - 01:03 |

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Querido compañero, no tengo más que estar de acuerdo contigo en todo lo escrito por ti en este foro, es una realidad que vivo en las emisoras o rotativos en los que trabajo.
Aquí tienes un amigo reportero, que desde España te apoya en tu buena visión de nuestra realidad:
Valentín Ramírez Ferrer / ploft@latinmail.com

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| DE: |
Rafael Archondo Quiroga (Bolivia) |
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| PARA: |
TODOS Bolivia |
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9 de diciembre - 10:05 |

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Mirada con detalle, la autocensura no es más que silencio calculado. En efecto, se autocensura aquel que ha decidido callar, no porque lo que sabe, se le antoje irrelevante o anticuado, sino porque considera que esa revelación, cuya importancia justamente valora, puede causarle daño personal directo, es decir, atraerle dolor, repudio o merma. En ese sentido, no se autocensura el discreto, sino el cauteloso; no lo hace el pudoroso, sino el precavido, ese que exclama "no me conviene", y no tanto el que profiere un perezoso "¿para qué?". He ahí pues el cálculo, la disposición activa, y no tanto el mero encogerse de hombros.
Coincidamos entonces en que la autocensura es sobre todo pecar por omisión, es decir, cancelar una acción, la cual, al no consumarse, engendra una situación determinada, produce un contexto, favorece o entorpece una trayectoria. Así, quien se autocensura no se aparta del curso de los hechos, al contrario, es su impulso vital y parte comprometida. Que no se crea entonces, otra vez, que el autocensurado es un ser pasivo o indiferente, pues al callarse está decidiendo e influyendo, está obrando tanto o más como el que se involucra de manera presencial y visible. Omisión o comisión son caras gemelas de una misma medalla.
En periodismo, la autocensura es una acción preventiva contra un desenlace más amargo aún: la censura pura y dura. El reportero, editorialista o jefe de redacción se autocensura, porque anticipa que si no lo hace él, se lo harán pronto desde más arriba. En ese contexto, el autocensurado es un actor anticipado, un amante del decoro, de las cordialidades y las cortesías para consigo mismo y con los dueños del poder. Y es que entre propietarios y gestores de noticieros florece con el tiempo un amorío telepático de consolidado prestigio. El que ejecuta las decisiones suele adquirir dotes adivinatorias con relación al que las toma. Con la práctica, los jefes de redacción ya saben al dedillo cómo reaccionaría su jefe ante tal o cual suceso. Así, en una suerte de anticipaci 
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| DE: |
Gerardo Joseph (Argentina) |
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| PARA: |
TODOS Bolivia |
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25 de noviembre - 10:19 |

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Hace muchos años un secretario de redacción me dijo que la objetividad en el periodismo solo la tiene la maquina de escribir pero que una vez que apretamos las teclas ya le pusimos subjetividad. Y esa tecla de acuerdo como la apretemos le aditaremos, de acuerdo al tema, mayor o menor pasión, pero siempre subjetividad.
De la objetividad a la censura o autocensura el camino es muy similar. Depende el tema y la pasión que le pongamos. Si le ponemos mucha pasión y hacemos peligrar algún interés concreto, la censura vendrá desde algún lugar del poder. Lo importante entonces es poder informar. Dar la noticia con la mayor precisión y detalles. Ese es el servicio primordial. Luego vendrá el análisis y finalmente el comentario o juicios de valor sobre el hecho descripto. Normalmente la censura o la autocensura comienzan a producirse en la segunda y tercera etapa.
Es derecho del medio publicar una noticia o comentario. No podemos exigir del medio más coraje que el que tiene un periodista porque muchas familias e intereses economicos dependen de la continuidad de la empresa. Lo importante que lo que se publica sea la verdad, toda la verdad y ella llegará hasta donde nuestra subjetividad no se note. 
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| DE: |
Victor Manuel Schoung Aguirre () |
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| PARA: |
TODOS Bolivia |
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22 de noviembre - 02:06 |

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Hola, para todos.
He tenido la experiencia de ser jefe de redacción en algunos medios, y he recurrido a la siguiente práctica: cuando se trata de un político o candidato que está pagando su propaganda en nuestro medio. Establecí la diferencia entre lo que es el departamento de publicidad de la jefatura de redacción, porque nos compró un espacio, no la conciencia. Cuando se trata de un político que es nuestro amigo, muy amigo, y cometió una tontería o hizo una declaración desafortunada, he hecho una de dos cosas: darle la oportunidad de una declaración y de defenderse ante la nota que va a salir al día siguiente. Si lo que sucedió está a la vista de todos, se habla por teléfono con el amigo, explicando que la información debe salir porque todos los otros medios le van dar difusión y se vería muy mal que nosotros la ocultáramos porque perderíamos la credibilidad ante el público. Se le recomienda al amigo o cliente, que no puede ampararse en nuestra amistad para cometer tonterías y que una verdadera amistad cuida nuestra imágen. Me ha sucedido que por un lado tenemos una plana pagada de un político, y un columnista o reportero publica una nota o columna que no le favorece. Mi trabajo no consiste en favorecer a nadie, ni meterme en problemas existenciales o filosóficos, se me pagó por informar y eso hago, si la gente comete tonterías y habla de más, lo siento no soy responsable de la conducta de nadie. Y nunca sucedió nada, las personas comprendieron perfectamente nuestra posición.
Nuestro cliente o nuestro amigo, tendrá más confianza con nosotros, porque sabe que ni en su favor, ni en favor del dinero, ocultamos información. Sólo estuve como jefe de redacción, unos meses.
La única censura que recuerde, ha sido la publicación de cadáveres en las planas de la sección policiaca, he creído que con el simple texto es más que suficiente.

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| DE: |
Mirella Ausejo (Perú) |
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| PARA: |
Victor Manuel Schoung Aguirre |
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8 de agosto - 06:19 |

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Victor Manuel Schoung Aguirre escribió :
Creo que la autocensura se remite al sencillo hecho d las conveniencias, k no debieran existir en esta profesion, y en todo caso la unica causa x la k debemos estar vigilantes es la defender nuestras convicciones, la cual tenga repercusiones favorables y positivas en nuestra sociedad guardando nuestra independencia y veracidad. 
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| DE: |
Gabriel ChávezTafur (Perú) |
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| PARA: |
TODOS |
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21 de noviembre - 04:02 |

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A mi me parece importante diferenciar dos niveles de autocensura: uno a nivel de medios, o dirección de medios, y que en realidad no es autocensura sino más bien línea periodística. Cada medio calla lo que no obedece a su punto de vista, ya sea por razones comerciales o editoriales; y el segundo nivel, el del reportero que se frena. Creo que es éste el problema real, pero que es casi imposible monitorear, identificar, cuantificar y por tanto analizar. Eso qué quiere decir: que no se puede hacer nada? No. Quiere decir que no se puede evitar o combatir frontalmente, pero sí se le puede "sacar la vuelta". Hoy nadie puede usar la excusa de "no tengo quién me publique mi nota" cuando hay tantos medios alternativos - conocidos por todos en la profesión - que su función es justamente esa: romper con el monopolio del flujo de información de los medios tradicionales. Si la información es noticiosa y de calidad, habrá quién la quiera publicar. Por tanto, seamos buenos hijos de nuestro tiempo y saquemos provecho de las herramientas a nuestra disposición, llámense listas de discusión, foros especializados, páginas web, boletines electrónicos, etc. Quizá aún no sean un trampolín a la fama, pero lo serán pronto. Lo que sí ocurrirá es que salvarán nuestra ética periodística. 
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