Una de las principales labores de los comunicadores en una democracia consiste en informar sobre posibles actos de corrupción, tanto de funcionarios públicos como del sector privado. Esta tarea, sin embargo, resulta altamente riesgosa para el periodista, no sólo por las amenazas que esto puede generar sobre su vida, sino también por el sinnúmero de acciones de tutela, querellas y demandas que acto seguido se producen en su contra. (Leer más) |