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Periodismo peruano: adaptarse en tiempos de COVID-19

Periodismo peruano: adaptarse en tiempos de COVID-19
Por Pía Saldaña

Hace más de 35 días que los medios de comunicación peruanos han tenido que encontrar en la palabra adaptación, la clave para continuar con el desarrollo de sus actividades de la manera más normal posible o, mejor dicho, sin interrumpir el flujo de información debido a la emergencia que se vive por el COVID-19 en el país, donde hasta el momento se han confirmado más de 19 mil casos y se ha reportado más 500 muertes.

El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) conversó con algunos medios para conocer de cerca cómo se han visto afectadas las dinámicas de trabajo mientras se vive un estado de inmovilización social obligatorio en el que la vida y la salud son los bienes que más riesgo corren y, por tanto, los que más se deben proteger, pero también un periodo en el que la información tiene mayor relevancia.

Para algunos medios, la llegada del covid-19 no ha hecho más que adelantar lo inevitable, dar paso a una era digital con redacciones móviles y trabajo remoto. Si bien este paso no se esperaba de forma brusca, los medios han tenido que adaptarse a las circunstancias con inmediatez y establecer lo que consideran la forma más adecuada para que el periodismo no pare.

Para los medios más tradicionales como lo son la radio, la prensa escrita y televisiva, este proceso, que los ha obligado a implementar el teletrabajo en la mayoría de casos, puede resultar mucho más retador que para medios de plataformas web, cuyas dinámicas están más familiarizadas con lo digital, pero que pese a ello consideran este momento como crucial, de adaptación y evaluación de herramientas útiles para estos tiempos difíciles.

Marta Rodríguez, gerente de noticias de Latina (canal 2), se refiere a esta experiencia como “una lección brutal en términos informativos y de organización sobre cómo contar historias y cómo acompañar, como comunicadores, a la gente durante este proceso”.

Por la naturaleza del medio en el que trabaja, donde la imagen es uno de los ejes centrales, Marta nos comenta que la decisión de mandar a reporteros a redactar notas desde sus casas fue todo un reto. Un periodista desde casa muchas veces ve limitado su trabajo, sobre todo por la edición de imagen que se requiere, por lo que la directiva tuvo que replantear el trabajo y ver la forma de disminuir lo más posible la presencia de periodistas en redacción y solo quedarse con el equipo indispensable que se requiere para poder continuar al aire.

La dinámica implementada en Latina consiste principalmente en tener un pool de redactores que trabajan solo notas desde sus casas de forma simultánea, mientras un grupo de reporteros se encuentran en campo realizando cobertura para los noticieros diarios. En la medida de lo posible, se procura que los reporteros mantengan entre 2 a 3 días libres para que estos puedan descansar y estar menos expuestos. El personal que resulta indispensable en el canal tiene que permanecer, pero lo hace siguiendo los protocolos de seguridad necesarios para proteger su salud.

Hoy, señala Marta, la productividad se ha visto incrementada, actualmente se tiene entre 10 a 11 horas de transmisión al aire, mientras que antes de la emergencia lo usual era alrededor de 6 horas; sin embargo, el sistema de producción ha variado, las entrevistas en su mayoría se dan vía Skype o Whatsapp, no es necesario tener al entrevistado presente en el set y el contacto ahora es a través de un monitor, la coyuntura ha obligado a optar por estas opciones.

Otro de los aspectos que destaca la gerente de noticias es la cercanía con la que se puede hablar de lo que se vive en otros países y ciudades alrededor del mundo, con mucha más naturalidad que antes de la pandemia, “el covid nos ha convertido en una gran región informativa, nos ha acercado a otros países y realidades y la información se consume como se consume la información local”.

Rodríguez afirma que en la televisión te remitías mucho a contar la historia de lo que tenías frente a ti en el momento, pero ahora está cambiando el fondo de los productos que realizan, hoy si no tienes a un especialista que profundice en el tema, no tienes una nota. “Esto es bueno, porque en el fondo nos estamos acostumbrando a consumir información de mayor profundidad”, este es un valor que cree no se debe perder pasada la coyuntura.

Carlos Castro, subdirector de La República, un medio que nació en una plataforma tradicional, el periódico, nos comenta que en la actualidad el 90% del personal de la redacción se encuentra haciendo teletrabajo. Al inicio de la emergencia las primeras medidas que se establecieron fue el distanciamiento social, pero con el transcurrir de los días optaron por mandar a sus periodistas a trabajar desde casa, las computadoras con las que laboraban en el diario se encuentran encendidas, pero ellos trabajan con las máquinas de manera remota.

Los únicos que se mantienen en redacción y en calle son los reporteros motorizados que conforman URPI, la Unidad de Respuesta Periodística Inmediata, que recorre la ciudad recolectando y captando la noticia, así como también un equipo de fotógrafos, quienes envían un reporte continuo.

La influencia que ha tenido la pandemia en la forma en la que hoy se generan ideas para el contenido del diario y sus otras dos plataformas, mucho más jóvenes, RTV  y la web, va en relación a resolver todas las dudas y cuestionamientos que puedan aparecer entre la ciudadanía en torno al Covid-19. “Tenemos un equipo que se dedica exclusivamente a temas científicos y de salud (…) no queremos lanzar noticias que generen pánico, sino que la gente pueda entender, queremos orientar a la sociedad peruana”, asegura Castro y agrega que la verificación de la información es uno de los valores que se han fortalecido aún más durante la coyuntura.

La rutina de trabajo ha variado en el diario, los editores se encuentran activos desde muy temprano, usualmente desde las 6:30 a.m., revisan información y ven lo que viene ocurriendo en otras partes del mundo para llegar a la primera reunión, videoconferencia, que realizan en el día, a las 8:30 a.m., con una lista de temas e ideas para trabajar en sus plataformas. Carlos, junto a los editores Juan Álvarez, Ángel Paez y la jefa de informaciones, Inés Flores, participan de esta dinámica matutina que se repite a las 11:00 a.m., en la que se revisan los avances y se termina de definir detalles de la próxima edición impresa.

Sobre la plataforma web del diario,  este es un espacio que se mantiene constantemente activo para resolver de manera pronta las dudas que se van generando en coyuntura. Para RTV, los periodistas que tienen a cargo programas lo realizan algunos desde sus casas y otros llegan por un corto periodo a grabar el programa en redacción. Tanto la web como RTV han presentado un gran crecimiento en la región y una mayor captación de audiencia con sus programas.

Para Castro el trabajo ahora avanza a un ritmo que no cesa, tanto él como el director y los editores permanecen 100% conectados, “podemos decir sin equivocarnos que nos levantamos y nos acostamos con el Whatsapp en la mano”, pero pese a que puede ser más estresante que trabajar de forma presencial en el diario, considera que se trata de una experiencia enriquecedora, pensar contra el tiempo por las limitaciones que implica vivir un estado de emergencia, pero manteniendo el sello de calidad y credibilidad.

En el interior del Perú, el panorama también pinta retador, César Clavijo, jefe de informaciones del diario La Industria (Trujillo), cuenta que ante la crisis sanitaria, además de las medidas de seguridad básicas recomendadas por la OMS, se optó por la modificación de horarios de los periodistas con el objetivo de que permanezcan el mayor tiempo posible en sus casas. Normalmente, descansaban 2 días a la semana, pero tomaron la decisión de añadir 2 días en sus horarios de descanso, así los días que laboran son seguidos.

En principio durante los días de descanso, el periodista no trabajaba, por lo que la carga para quienes sí estaban en redacción aumentaba. Sin embargo, ahora algunos de ellos ya se encuentran realizando teletrabajo, pero no es una medida que se pueda aplicar en su totalidad, porque existen inconvenientes como la accesibilidad a internet, contar con un equipo adecuado y mantener el contacto necesario para la coordinación. El desplazamiento de reporteros solo se hace cuando es estrictamente necesaria la presencia del periodista para la cobertura, de otra forma no salen a calle.

Las medidas han influenciado la dinámica de trabajo, la que requiere estar mucho más conectados que antes, reportar avances y estar más atentos, y esto se ha visto reflejado en el diario como producto. Antes de la pandemia se publicaba 4 cuadernillos que hacían un total de 36 páginas diarias, hoy La Industria publica alrededor de 20 a 24 páginas, pues solo con esa reducción se ha logrado que su personal pueda estar menos expuesto.

Pese a la disminución de páginas, César nos comenta que la venta del diario ha continuado mejor de lo esperado, “al inicio el panorama parecía desalentador”, pero el requerimiento del diario pese a la coyuntura ha demostrado, para él, que “existe valor en la información regional”.

La Industria ha tenido que innovar, ante una coyuntura en la que los deportes y el sector cultural se han visto limitados casi en su totalidad, el diario ha optado por convocar a autores norteños, liberteños, para publicar en la página cultural sus cuentos. Esta dinámica fue implementada hace tres semanas y ha sido recibida por los lectores con gran entusiasmo, afirma Clavijo. “Ahora hemos pedido a los autores cuentos inéditos pero relacionados al covid, historias sobre el encierro y lo que se vive por la pandemia”.

EL MEDIO DIGITAL

Muchos podrían pensar que medios o plataformas de periodismo que nacieron en el espacio digital no se han visto afectados con la llegada del Covid-19, Luciana Távara, cofundadora y codirectora de Wayka, un medio comunitario e independiente de periodismo de investigación que nace en la web, cuenta a IPYS, que con el avance del covid, previo al anuncio de inmovilización en el Perú, su equipo venía evaluando la posibilidad de pasar del trabajo dinámico presencial a una lógica de teletrabajo, pero no esperaban que las medidas de aislamiento fueran tan fuertes.

Actualmente todo el equipo que conforma Wayka trabaja desde sus casas, ha cambiado la dinámica habitual. Távara nos explica que antes de la emergencia, todo el equipo se reunía a primera hora del día para armar una pauta colectiva en la que el debate era una de las características más resaltantes. “Esta discusión la hemos tenido que trasladar al teletrabajo (…) si bien no ha sido difícil adaptarnos, pues estábamos acostumbrados a coordinar varias cosas vía Whatsapp, es más complicado el armado de la pauta”, debido a las propias limitaciones de la herramienta que usan para las videoconferencias: tener que silenciar el audio cuando alguien está hablando para poder escuchar bien y atender, no permite un debate tan fluido como cuando se trabaja de manera presencial. Otra de las limitaciones con las que se han encontrado en el camino está relacionada a la conectividad, la cual no siempre es óptima y limita una conexión totalmente fluida entre el equipo.

Wayka, así como La Industria, cuenta con un equipo de trabajo mucho más reducido en comparación de medios como La República y Latina, por lo que como medida estricta también ha limitado cualquier exposición de sus reporteros, salvo que se trate de un tema extremadamente necesario y luego de haber agotado todas las opciones de telecomunicación posibles.

En términos de productividad, Luciana considera que esta no ha disminuido, pues mantienen sus publicaciones cada hora, se cubren los temas de forma activa y el equipo, además de haber mostrado una buena disposición y compromiso, está en constante alerta para cubrir a cualquier hora del día.

SOSTENIBILIDAD

La sostenibilidad es uno de los temas que preocupa a muchos medios tanto grandes como pequeños, sobrevivir ante una situación que se torna hostil económicamente en todos los sectores es uno de los retos por enfrentar.

La codirectora de Wayka, Luciana, afirma que existe cierta incertidumbre para los medios periodísticos independientes, que en su mayoría se sostienen con el financiamiento de organizaciones internacionales, las cuales también se ven afectadas por la coyuntura, lo que tiene un impacto directo en proyectos como el que lidera. Pese a ello, a corto plazo, su equipo tiene un pequeño periodo de tiempo asegurado, pero dependerán mucho de lo que ocurra en los próximos meses, por lo pronto ellos trabajan en alcanzar sus objetivos anuales, sin bajar el ritmo y con esfuerzo.

La lógica en medios que se sostienen a través de la publicidad y la venta de sus ejemplares impresos, por ejemplo, es diferente. Marta Rodríguez explica que si bien ella no tiene acceso total al tema comercial, puede ver reflejado en la pauta de los programas que produce la disminución de empresas que invierten en publicidad en estos tiempos de pandemia.

Al ser consultada sobre la situación de desempleabilidad que se ha visto en otros países de Latinoamérica, Marta nos comenta que muy por el contrario a lo que se podría pensar, si no fuera porque ahora los reporteros de la sección deporte han pasado a apoyar y formar parte de un solo equipo periodístico por coyuntura, habría tenido que contratar más periodistas para poder dar abasto a la cobertura que se realiza a diario. Sin embargo, pese a que cuenta con el apoyo de estos, igual ha tenido que emplear a más gente, pues miembros del equipo han tenido que ir a sus casas al encontrarse resfriados o con otras enfermedades comunes. “Tenemos que separar gente porque en estos tiempos estamos más sensibles a contagiarnos”,  y agrega que no piensa exponer a su equipo.

En el caso de La República, este ha sido uno de los medios que ha tomado medidas para reducir el impacto económico de la emergencia. Castro nos comenta que el Grupo La República tiene a su cargo a más de 800 trabajadores aproximadamente, que son a su vez familias que dependen del grupo, por lo que se comunicó un recorte de los sueldos del mes de abril de entre un 30% a 50%, con el compromiso de devolverlo en el mes de agosto. La medida fue comentada por algunos de sus trabajadores y, según el subdirector del diario, el personal lo ha asumido de buena manera como un esfuerzo de la empresa para poder cumplir con todos.

APRENDIZAJE

Pese a que su paso puede resultar atroz en muchos sentidos, la pandemia que vivimos hoy dejará lecciones y retos al periodismo, pues ha cambiado la forma de contar las historias y de entregar  información de la mejor manera posible, en un camino que puede resultar de prueba y error.

Rodríguez resalta como lección la capacidad de organización. “Seguiremos con nuestro trabajo de informar durante una coyuntura tan complicada (…), no podemos sentarnos a ver de la ventana”, afirma que el reto es hacer cobertura respetando y generando protocolos que permitan no poner en riesgo la vida y la salud, saber respetar límites.

Távara, por su parte, menciona la palabra reinventarse, no solo como un reto para los medios análogos, sino también para medios digitales como el que lidera, apostar por formatos interactivos y dinámicos, aprovechar el teletrabajo que ha permitido cubrir más allá de Lima y de nuestra región. Agrega también que “es necesario modificar el tema editorial, evaluar y enfocar” para no dejar de lado los principios que mueven al periodismo aún en tiempos difíciles.

Los periodistas deben asumir una actitud que les permita seguir desarrollando capacidades y competencias para adaptarse a estos tiempos, considera César Clavijo y afirma que no conoce la fórmula, pero “hay que cambiar, así como va cambiar el mundo entero”.

Carlos Castro menciona la importancia del contenido de calidad como un idea guía de La República en el trabajo diario que debe ser prioridad, sin importar el sistema de trabajo que se use ni la plataforma de la que se trate, una idea que desde IPYS consideramos debe primar en todo medio o proyecto periodístico a lo largo del tiempo.